miércoles, 23 de noviembre de 2011

Redactamos una historia

http://labruxa.com/video_corto.html

4 comentarios:

  1. La bruxa
    Habia una vez una bruja a la que le encantaban los cuentos. Ella quería tener su propia historia de amor, como la que contaban sus libros, era una romántica.
    Tenía una rana y un ratón como amigos, a los que les leía cuentos, a estos les gustaba que la Bruxa leyera para ellos, porque también soñaban con ser los protagonistas.
    La bruxa veía que todo el mundo era feliz teniendo alguien con quien compartir su vida, así que pensó en solucionar este problema. Busco en los libros como hacer conjuros usando a su rana. En uno de ellos había conjuros para convertir ranas en dragón o la de convertir la rana en móvil, pero ella no buscaba eso… hasta que encontró la manera de convertir la rana en un apuesto príncipe, guapo, simpático…
    La bruja se puso manos a la obra, busco todos los ingredientes, para hacer su sueño realidad, un poco de cielo, otro poco de sol, mucho cariño, por un momento todo era perfecto, pero a la bruxa se le había acabado la felicidad.
    Busco donde encotrarla, era en Cuenca, en el jardín de un ogro. Emprendió el viaje hacia allí, se disponía a montarse en su escoba, pero no tenia gasolina. Bruxa fue a la gasolinera más cercana, el señor de la gasolinera le regalo una arbolito que colgó en su escoba, y se fue decidida a encontrar la hoja que le permitiría obtener lo que tanto anhelaba.
    Conseguir la hoja no fue tarea fácil, ya que casi pierde a su querida rana, pero al fin lo consiguió y volvió a su casa feliz.
    Allí completo la pócima y corrió a rociar con ella a su rana, su sorpresa fue cuando el príncipe no era tan perfecto como a ella le hubiese gustado, agito otra vez el frasco y volvió a probar, quizá solo hacía falta un poco mas… ¡por fin! Lo que vio sí que le gusto, pero aun le quedaba una sorpresa aun mayor, cuando descubrió en su ventana al enano de la gasolinera que le guiñaba un ojo a su príncipe… cuando los vio partir, creyó que jamás conseguiría la felicidad
    Pero…¡se equivocaba!. Ya que en realidad la tenia más cerca de lo que creía y era compartiendo la amistad y la compañía de su amigo el ratón.
    Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
    Isabel Pisa.

    ResponderEliminar
  2. Cecilia Policart.

    Erase una vez una bruja que lo que más deseaba en el mundo era casarse y ser feliz con un guapo príncipe. Entonces decidió crear una pócima para convertir a su pequeño sapo en un estupendo príncipe. Se puso a ello, miró en varios libros, buscó varias pócimas hasta que al fin logró encontrar una que cubriese sus expectativas. Recogió todos los ingredientes necesarios, pero le faltó uno, un tipo de hoja que solo se encontraba en los jardines de un gran ogro. La bruja y su sapito, se pusieron en camino hacia la casa del ogro, pero hubo algo que les impidió que saliesen hacia allí de inmediato. Tras un rato de comprobaciones la bruja se dio cuenta de que lo que le pasa a su escoba, es que no le quedaba gasolina. Solo unos minutos tardaron en rellenar el depósito, y desde la gasolinera salieron hacia la casa del ogro. Mientras estaban de camino, la bruja se distrajo soñando en cómo sería su príncipe y no se dio cuenta de que había un árbol en el camino. Cuando intento reaccionar la bruja y su acompañante ya estaban por los suelos. Tardaron un rato en levantarse tras haber chocado contra él, pero siguieron su camino, tan solo con un pequeño inconveniente, la escoba se había roto y tuvieron que seguir a pie, pero a unos pocos pasos ya tenían el jardín. La bruja no temió a los carteles de “cuidado con el ogro” o “manténganse alejados” y comenzó a escalar la valla que comunicaba el jardín donde estaba el árbol que ella necesitaba. Pero al oír el grito del ogro cayó al suelo y en vez de ir ella a recoger la hoja, cogió al sapo y lo lanzó contra el árbol. Tras unos minutos el sapo consiguió salir de allí gracias a que la bruja hizo una caña con el palo de la escoba, una cuerda y un ambientador que el dependiente de la gasolinera le había dado a modo de gancho. Al conseguir la hoja emprendieron camino hacia casa para crear la pócima. Al llegar a casa añadió el último ingrediente a la pócima y la pasó a un bote pulverizador para echársela por encima al sapo. Cuando se la echo ocurrió un problema, el sapito en vez de convertirse en un guapo príncipe se había convertido en un horrible viejo, pero al añadir un poco más, el príncipe apareció. La bruja al verlo tan guapo, se pegó varias horas poniéndose en forma y arreglándose para que el príncipe la encontrara atractiva. Al llegar donde el príncipe estaba se dio cuenta que al príncipe no le atraían las señoritas, si no los señores y decidió irse con el dependiente de la gasolinera que le está esperando en el jardín.

    ResponderEliminar
  3. CAMBIO:

    Cecilia Policart.

    Erase una vez una bruja que lo que más deseaba en el mundo era casarse y ser feliz con un guapo príncipe. Ella siempre leía cuentos de amor, que siempre acababan con un bonito final. Su vida giraba en torno a este fin.
    Por ello decidió crear una pócima para convertir a su pequeño sapo en un estupendo príncipe. Se puso a ello, miró en varios libros, buscó varias pócimas hasta que al fin logró encontrar una que cubriese sus expectativas. Recogió todos los ingredientes necesarios, pero le faltó uno, un tipo de hoja que solo se encontraba en los jardines de un gran ogro.
    La bruja y su sapito, se pusieron en camino hacia la casa del ogro, pero hubo algo que les impidió que saliesen hacia allí de inmediato. Tras un rato de comprobaciones la bruja se dio cuenta de que lo que le pasa a su escoba, es que no le quedaba gasolina. Solo unos minutos tardaron en rellenar el depósito, y desde la gasolinera salieron hacia la casa del ogro. Mientras estaban de camino, la bruja se distrajo soñando en cómo sería su príncipe y no se dio cuenta de que había un árbol en el camino. Cuando intento reaccionar la bruja y su acompañante ya estaban por los suelos. Tardaron un rato en levantarse tras haber chocado contra él, pero siguieron su camino, tan solo con un pequeño inconveniente, la escoba se había roto y tuvieron que seguir a pie, pero a unos pocos pasos ya tenían el jardín. La bruja no temió a los carteles de “cuidado con el ogro” o “manténganse alejados” y comenzó a escalar la valla que comunicaba el jardín donde estaba el árbol que ella necesitaba. Pero al oír el grito del ogro cayó al suelo y en vez de ir ella a recoger la hoja, cogió al sapo y lo lanzó contra el árbol. Tras unos minutos el sapo consiguió salir de allí gracias a que la bruja hizo una caña con el palo de la escoba, una cuerda y un ambientador que el dependiente de la gasolinera le había dado a modo de gancho. Al conseguir la hoja emprendieron camino hacia casa para crear la pócima.
    Al llegar a casa añadió el último ingrediente a la pócima y la pasó a un bote pulverizador para echársela por encima al sapo. Cuando se la echo ocurrió un problema, el sapito en vez de convertirse en un guapo príncipe se había convertido en un horrible viejo, pero al añadir un poco más, el príncipe apareció. La bruja al verlo tan guapo, se pegó varias horas poniéndose en forma y arreglándose para que el príncipe la encontrara atractiva. Cuando llego donde estaba el príncipe, se dio cuenta que al príncipe no le atraían las señoritas, si no los señores y decidió irse con el dependiente de la gasolinera que le está esperando en el jardín.

    ResponderEliminar
  4. LA BRUXA

    Érase una vez una bruja a la que le encantaba mucho leer cuentos, sobretodo cuentos de amor. Lo que más deseaba era casarse con un príncipe guapo, joven y simpático... Se puso a pensar y decidió crear una pócima para transformar a la rana que tenía como mascota en un apuesto príncipe. Para ello, consultó en su biblioteca varios libros de conjuros, y encontro uno que contenía hechizos especiales para ranas. Lo leyó y encontró el conjuro que ella queria. Para preparar la pócima, necesitaba varios ingredientes, así que fue a buscar todo lo necesario para prepararla, pero resulta que le faltaba uno. La bruja montó en su escoba para salir a buscar ese ingrediente, pero no tenía combustible suficiente. No tardaron mucho en llenar el depósito de la escoba en la gasolinera y pronto se pusieron en marcha hacía el jardín del ogro, lugar donde se hallaba el ingrediente. Cuando estaban a punto de llegar al jardín, sufrieron un pequeño accidente y la escoba se rompio. Pudieron llegar al jardín caminando y la bruja se dispuso a coger una de las hojas que necesitaba para preparar la pócima, pero allí estaba el ogro custodiando el jardín. Para coger la hoja, lanzó a su rana a por ella dentro del jardín; quedó atrapada por el ogro y tuvo que ayudarle a salir de allí. Finalmente consiguieron la hoja de arbol que buscaban. Al volver a casa, preparó la pócima y la roció con un spray sobre su rana. Necesitó un par de intentos hasta que la rana se transformó en un apuesto príncipe. Cuándo lo consiguió, la bruja fue rapidamente a prepararse para salir con él. Sin embargo, cuándo terminó de prepararse, pudo ver cómo el príncipe se marchaba con el trabajador de la gasolinera donde antes había respostado su escoba para el viaje. Vamos, que al príncipe le salió rana, nunca mejor dicho. Quedó triste la bruja por todo ello, sin embargo, pronto volvió a ser felíz, pues pudo disfrutar de la compañía de su otra mascota, su ratita.

    NOELIA PLANTE :)

    ResponderEliminar